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El club … de amigos del canuto

Aquí estamos de nuevo. Y, quiero empezar resaltando una idea expuesta en el blog anterior (http://www.podemossercompetitivos.com/2012/07/derribar-el-muro/): cada vez es más importante la dependencia que tienen las pymes de que  sus directivos sean personas competitivas para que sus empresas lo sean: en este contexto es donde hoy muchas entidades «se la juegan» para impulsar los cambios precisos. Soluciones siempre las hay: el problema es actuar a tiempo, sin retrasar las acciones difíciles (las de fondo), basándonos en un plan y siendo realistas respecto qué escenario será el más probable.
 
El nuevo curso se inicia como acabó el anterior: los mismos problemas (más acentuados quizás por la caída mantenida del consumo) y la sensación de desconcierto por el impacto de variables del entorno económico que no podemos controlar. Y, aquí quiero detenerme, porque el peso de lo que está ocurriendo lo soportan de una manera muy distinta las entidades privadas (de todos los tamaños) y las públicas (a todos los niveles). ¿Puede tener algo que ver la hipótesis (o el hecho) de que la capacidad competitiva de los gestores de diversas AA.PP. (Administraciones Públicas), los que tienen que ocuparse de los «negocios públicos» como decía Churchill, es insuficiente en numerosos casos (de todos los colores)?. Seguro que podríamos corroborarlo con experiencias concretas de los últimos años, y estaremos de acuerdo que el concepto de «competitividad» debe aplicarse tanto a lo público como a lo privado.
 
Reconozco que también conozco casos con nombres y apellidos de gestores públicos muy eficientes (me viene a la cabeza el caso de un ayuntamiento de Canarias), y, que por cierto, están sufriendo -e irá a más- el «todos en el mismo saco» por la escasez competitiva de muchos de sus «colegas».
 
La cuestión sería: ¿se solucionarán algunos problemas de fondo si no se cuenta con gestores competitivos de lo público? ¿Qué hacer entonces?
 
La capacidad de escuchar (al empresario, al ciudadano) es una característica casi genética del ser o no competitivo en lo público (y en lo privado), y recuerdo diversas experiencias recientes donde «autoridades públicas» te dicen: «yo se lo que hay que hacer (luego no es preciso escuchar: sólo cabe lo que a ellos se les ocurre) para superar la crisis»; «vamos a cambiar el modelo de desarrollo (en 2 -3 años, cuando se precisarían varias décadas)». Analizándolo con calma se observa que no tienen ni la experiencia profesional, ni la cualificación, ni el perfil preciso. La «mutación» de seres normales a «expertos» no es posible salvo en casos excepcionales.
 
Es curioso que mientras muchos dueños de pymes no saben que hacer y piden ayuda  externa queriendo aprender y/o mejorar el conocimiento (escuchándoles) de sus clientes, otros lo tengan tan claro y se ciñan a su escasa intuición competitiva, … sin capacidad de «oir». Es una dinámica de la que es preciso salir.
 
Si escarbas un poco en personas de las que escuchas «palabrejas» técnicas que han oído (o copiado de otros) y las aplican como propias, sin entender su significado (como dinamización, paradigma, pioneros, …), te das cuenta que tenemos un problema porque falta capacidad estratégica para reconocer lo que uno no sabe. ¡Qué útil resulta en estos casos la sensata humildad (sabiduría) del pequeño empresario, que simplemente no sabe qué hacer!. Lo que natura non da  Salamanca non presta. No hay ciencia infusa.
 
¡Menudo problema tienen algunas organizaciones públicas (como los partidos) con la selección y gestión de sus RR.HH.!: es una gravisima asignatura pendiente (¿por qué, por ejemplo, tan pocos hablan bien inglés?). Si empezaran por aquí, con rigor profesional, se iniciaría la lógica de los procesos de mejora, inclusive contar más con sus equipos (muchos y magníficos funcionarios, que a la postre son los que sacan adelante > 80 % del trabajo diario que precisa el ciudadano). Sería actuar con coherencia (ejemplos hay a miles: sólo basta con copiar lo que hacen en numerosos países «de nuestro entorno» -otra expresión manida- que están mejor que el nuestro). Una cosa es hacer política y otra gestionar los asuntos, los business, colectivos. Seleccionar a las personas, la solución.
 
Algunos quieren suplir su falta de competitivdad trabajando muchas horas … y llevando varios móviles encima. No es suficiente con tener buena voluntad e intentar actuar rectamente. Los resultados deben ser la vara de medir.
 
Hay personas que ven la realidad a través de un tubo alargado o canuto: su diámetro condiciona la visión del mundo exterior, limitándolo. Cómo se llega a tener dicho artilugio como imprescindible, es un misterio. Lo que queda fuera de su visión no se percibe. Por ello podemos entender que al enfrentarse con varios escenarios (de evolución económica), el hecho de elegir el más favorable (el que les gustaría) y no el más probable (en estos tiempos, el menos bueno), no es que no quieran ser realistas: es que no es posible por el condicionante de la mencionado «herramienta estratégica» cilíndrica. Sus usuarios forman un club respetable: el de amigos del canuto (para el común de los mortales entrar como socios no es nada fácil, … y poco recomendable). Incluso muchos de sus miembros han estudiado en el mismo centro educativo.
 
No me he referido a planteamientos ideológicos sino prácticos y económicos, base de toda estrategia coherente: el sentido común. Todos podríamos poner muchos ejemplos.
 
Este verano, al conocer que tal o cual pequeña empresa familiar había cerrado o estaba en proceso y sus necesidades clamaban en el desierto, me he preguntado muchas veces cómo hemos llegado hasta aquí. Es evidente que algo no hemos hecho bien, y especialmente (por diversos motivos) los que estamos en la generación de edades entre los 40 y los 60, porque el desarrollo económico del país y nuestro devenir profesional ha coincidido con los locos años 90 y 2000, donde se ha cocinado todo. Quizás nos hemos preocupado de intentar ser cada uno competitivo pero no hemos sabido exigir que las AA.PP. también lo fueran (¿nos hemos preocupado demasiado de que hubiera buen «rollito»?). Ha sido una dejación de nuestra responsabilidad que deberíamos afrontar, corrigiendolo, con el savoir-faire característico de los empresarios.
 
Buena semana a todas y todos.
 
Copyright © 2012 por F. Javier Díaz
Todos los derechos reservados
 
 

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19 comentarios

  1. Realmente tengo que felicitarle por este artículo, que es uno de los que más me ha gustado. No es habitual leer con claridad exposiciones como la suya y que importante será que lo lean los politicos, la mayoria.
    Siga así.
    Muchos saludos
    Pedro

  2. Con tu permiso lo pongo en twitter.

  3. Hacia tiempo que no le escribia aunque he leido los articulos, y me ha impresionado este donde habla del canuto. Además de ingenioso es claro como el agua.
    Lo voy a difundir.
    Recuerdos. Jose M.

  4. Me ha encantado tu artículo y ello me ha animado a escribir. Entre otras cosas trabajo en lo público desde hace más de 18 años y siempre en la misma empresa, empresa que además nació con la misión y visión de poner en valor las oportunidades que Canarias tiene por su ubicación, por su clima y por la naturaleza inquieta de su gente, que es ingeniosa hasta la saciedad, ya que en épocas donde la subvención y la ayuda no era moneda común salió adelante pese a la insularidad y la distancia de la metrópoli.

    Pero tal como dices en tu artículo, por desgracia estamos en manos de personas o quizás colegas, que ven la realidad a través de ese canuto que tan bien describes y que yo contrapongo a otro artilugio que es el “fonil”, que además si esta perforado como un colador “chino” permitiría que las visiones fueran más abiertas o al menos se airearan, lo que permitiría la creación del club del “fonil chino”,  que afrontaría los problemas y retos de forma más realista y en el que estarían posiblemente todos los que realmente pueden hacer que salgamos del agujero en el que estamos y de algo estoy seguro no todos se habrían educado en el mismo colegio.

    Por eso creo que la solución esta clara que cambien el “canuto” por un “fonil chino”, permeable a la innovación, tan necesaria en la administración.

    Nota aclaratoria: Fonil es el vocablo con el que nos referimos a embudo los canarios que tenemos cierta edad y proviene de nuestra relación larga y duradera con los ingleses que llaman a este artilugio funnel, en definitiva la administración necesita practicar más la “Innovation funnel” y menos el canuto.

    Gracias por tus artículos Javier.

    Saludos

  5. Acabo de leer el comentario de José Manuel y me ha encantado. Felicidades.
    Realmente internet es una maravilla y nos permite conocer cosas que nos enriquecen, y sobre todo en este caso al venir de una persona que tiene tanta experiencia en temas que se tratan en el artículo de D. Javier.
    Un abrazo
    Jose m.

  6. Interesante artículo que voy a compartir, Gracias Javier.

  7. Estupendo artículo y genial el comentario de José Manuel. En lo que me toca me apunto al fonil!!!

  8. Sin querer dar clase, voy a aclarar que AAPP, son Administraciones Públicas y no Asociaciones Profesionales ni Provinciales como algunos a quienes le s he reenviado este artículo me han comentado.
    Y ahora quiero comentar que estoy totalmente de acuerdo con el contenido del artículo, ya es hora de que seamos valientes y denunciemos y aprendamos a exigir a nuestros políticos, que están ahí gracias a nuestros votos, gracias a nuestro dinero, porque pertenecemos al gran partido de «Los Contribuyentes», ya sea a través de la «Imposición Directa o Indirecta».
    Podemos presumir de tener la «Casta Política» peor de Europa, ojalá les hubiésemos pedido un mínimo de «Titulación o Formación» ojalá fuesen buenos gestores y llevasen sus encomiendas a modo y manera de una empresa, pero por desgracia no es así. Los dos valores que mas se priman es la «Fidelidad», en el sentido de «Fuenteovejuna», todos a una, terminantemente prohibido llevar la contraria al lider, él es el único capacitado para pensar y los demás a apoyar y refrendar.
    Encima, a colocar familiares y amigos como «cargos de confianza» y además a procurar eliminar todos los órganos de control, para así eliminar cualquier tipo de responsabilidad ya sea civil o penal.
    Instituciones como las Cajas de Ahorro, politizadas y al servicio del Partido en el gobierno de cada una de nuestras comunidades autónomas, todas quebradas y
    ningún responsable.
    Obras faraónicas , como aeropuertos, hospitales o universidades, totalmente injustificables.
    En resumen los recortes y los Expedientes de Regulación de Empleo hay que hacerlos en los políticos como en las empresas, y de no hacerse así además de conseguir aplazar nuestra deuda y que vuelva a fluir el dinero y que llegue el crédito a la pequeña y mediana empresa, veo muy difícil salir de la crisis.

    • José, muchísimas gracias en general por tus comentarios y en particular por la puntualización sobre las AA.PP. (lo he corregido para que todos lo entiendan).
      Saludos cordialesl

  9. interesante artículo, estos artículos ayudan a la reflexión . ¿ realmente las AAPP, administran bien los bienes públicos?, donde muchos hablan de recorte, yo iria mas lejos y añadiria eficiencia.
    vivimos en un pais donde muchas veces la propia administración compite con el empresario.

    un saludo

    • Gracias, Andrés, por el comentario. Lo último que dices (la competencia indebida), quizás merezca ser abordado en algún momento.
      Saludos cordiales.

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