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MAL AÑO PARA LAS VENTAS DEL COMERCIO MINORISTA

Estamos en noviembre y podemos decir que 2018 es un mal año para el comercio minorista por su caída de ventas. Las subidas de ejercicios anteriores se han parado y/o ralentizado, y todo parece indicar que algo está pasando cuya raíz podemos encontrarla en un descenso de la demanda y el consumo comercial. Incluso, algunos ya comentan que estamos ante el inicio de un cambio de ciclo económico.

Aunque a final de año se mejore, no debemos desdeñar la situación de goteo a la baja que viene produciéndose desde hace meses y que se traduce en una evolución inferior al IPC.

No tengo clara toda la profundidad de la cuestión y su influencia en la caída de ventas , pero es cierto que algo se está moviendo. Los cambios de hábitos en el consumo y los estilos de vida, la precariedad salarial en muchos ámbitos, la desigualdad social y el impacto de internet son motivos a tener en cuenta.

Y, desde una perspectiva macro las inútiles políticas de algunos países, el proteccionismo y la falta de una «gobernanza global» no hacen sino incidir en la cuestión, con un común denominador: en casi todos los países tenemos unos políticos incompetentes, sin visión (dónde queremos llegar), incluso piensan (vaya situación) que «todo el monte es orégano» y que el dinero sale debajo de las piedras.

El esfuerzo diario es lo que mueve el mundo y más si nos referimos a las pymes.

El cuadro adjunto muestra la evolución comparativa anual mensual del comercio minorista según datos del INE al mes de septiembre, con varios meses en negativo (caída de ventas).

El sector que mejor se ha comportado en el de equipamiento del hogar, y llama la atención lo que ha ocurrido por tipo de establecimiento (los peores son las grandes superficies).

Y, también resaltar lo que ha ocurrido en varias regiones, a las que hago -por motivos profesionales- un seguimiento más estrecho. Son muy llamativos, especialmente, los datos de Cantabria y Castilla y León.

La progresiva caída de ventas se aprecia también si analizamos los datos acumulados del presente año. Que el índice general refleje sólo un 0,5 % a septiembre es todo un síntoma, que plasma una tendencia concordante con las cifras anteriores.

El cuadro presenta lo que indicamos, y que debería llevarnos a una profunda reflexión respecto qué estrategia de respuesta necesitamos en un contexto tan cambiante.

¿Cómo actuar?

No se trata de ser alarmistas ni pesimistas, sino realistas, y reconocer que necesitamos tener una estrategia competitiva eficaz.

Hoy parece que el precio lo es todo y lo único que importa al cliente: es cierto que le da la máxima importancia, pero en el fondo lo que busca es comprar «más por menos».

De ahí que diferenciarnos con valor añadido, sabiendo lo que le comprador quiere y/o espera, es esencial.

Son tiempos donde, necesariamente, precisamos ser mejores que nuestros competidores y no en abstracto sino en concreto. De esta forma podremos revertir un mal año o mediocre para el comercio minorista, haciendo sostenible el desarrollo del negocio y superando la caída de ventas.

Saludos cordiales a todas y todos.

 
#podemossercompetitivos.
 
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2 comentarios

  1. Ya era hora que alguien hablara claro de como está discurriendo este año en las ventas. Por mi experiencia, el año es malo. Saludos.

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