Home / Artículos / ¡Volver a empezar! (La guerra de los mundos, y II)

¡Volver a empezar! (La guerra de los mundos, y II)

El blog anterior finalizaba exponiendo la necesidad de ser competitivos para que lo sea nuestra empresa (me refiero a pymes), y dejaba pendiente de respuesta una pregunta: ¿Soy yo el problema? (como causa de las dificultades del negocio).
 
Es evidente que dicha cuestión podría extrapolarse a otras entidades, públicas y privadas: hay personas que precisan cambiar el chip. Muchos lo están haciendo, a otros les cuesta mucho y algunos no lo perciben: saber que nos ocurre es el primer paso, porque «La Guerra de los Mundos» se está convirtiendo en «una guerra entre dos mundos de empresas», un dualismo muy acentuado donde -como ya  comentamos- el tamaño empresarial cada vez influye más, pero no sólo porque hay otros elementos a considerar.
 
Volviendo a la respuesta pendiente (el problema y su origen), con ese buen amigo abordamos lo siguiente (lo refiero por si pudiera servirle a alguien más, en todo o en parte):
 
1) En primer lugar reflexionamos sobre unas cuestiones previas o básicas, que si no están claras es complicado avanzar en el diagnóstico. Constatamos que debía descansar para poder recuperar perspectiva (¡con qué facilidad se pierde!), y lo embarcamos (literalmente, aunque no sin esfuerzo) en un crucero durante 10 días (el mundo continuó funcionando en su ausencia). También, se detectó que unos problemas familiares le habían afectado negativamente (se afrontaron de forma específica).
 
2) A continuación, constatamos que el empresario había perdido PASIÓN por su empresa y la actividad que desarrolla; y la crisis había sido la puntilla. Nos detuvimos a analizar por qué había ocurrido y llegamos a varias conclusiones:
 
   a) Se había involucrado mucho en actividades extra empresariales, con repercusión social (directivo de un equipo deportivo), pero que le habían distraído de lo esencial, su negocio, casi sin darse cuenta. Había que volver a centrarse con urgencia y dimitió del club. Esto les ha ocurrido a muchos en la época de bonanza.
 
   b) Había perdido confianza en sus posibilidades. Le dijimos que de acuerdo, pero que no había otro para sacar la empresa adelante y que debía ponerse «las pilas»: en ello descansaba la superviviencia de la entidad. Concretamos un par de indicadores para que comprobara la relación directa entre su esfuerzo y capacidad de competir, y la obtención de resultados. Y, redactamos conjuntamente cual debía ser su MISIÓN PERSONAL dentro de su pyme. Las dificultades no pueden vencernos: podemos superarlas, y será más lógico hacerlo con una idea clara sobre cual debe ser nuestro papel, nuestra misión, incluso con cierta dosis de idealismo. Optimismo, por tanto, y concentrar lo mejor de los esfuerzos en aprovechar las oportunidades existentes (y no tanto y/o sólo en resolver problemas).
 
   c) No tenía OBJETIVOS, situación que -dicho sea de paso- le ocurre a >75 % de los directores de pequeñas empresas (parece increíble, pero según mi experiencia así ocurre). Hay que tener objetivos, un motivo para levantarse con ilusión cada mañana, unos logros que buscar e intentar obtener.  No es suficiente con trabajar mucho: hemos de tener un conjunto de metas. Fijarlos es el primer paso, concretándolos con realismo.
 
   d) Y, llegamos a un aspecto crítico (que explica mucho de lo ya referido):no tenía una estrategia de recursos humanos (RR.HH), de lo que se derivaba que no estaba claro qué es trabajar en equipo, esencial en una pyme. De ahí que: tenía varios colaboradores muy buenas personas, pero sin perfil (valoraba más que fueran de «confianza» que eficientes); no sabía delegar y se ocupaba de muchas tareas accesorias que no eran su principal cometido (esto es, los objetivos y la estrategia -para sacar provecho a las oportunidades-, y la motivación); y, como no había objetivos, el equipo no tenía claro hacia donde iban. Hicimos varias reflexiones, empezando por una adecuación entre la propia Misión y a qué dedicaba su tiempo; y qué era motivar, es decir dirigir, es decir «HACER HACER«, indicando lo que se espera de ellos sin dar nada por supuesto (muchos no lo tienen claro). Y esto, un día y otro, y otro …
 
3) Finalmente, se concretaron varios temas más, prácticos (me referiré a ellos en el próximo artículo), uno de los cuales fue un plan de formación personal (sí, a la vejez viruela, en este caso a los 54 años), porque muchas personas hechas a sí mismas, están preparadas para cuando la situación es favorable, pero les faltan herramientas estratégicas para situaciones más adversas, con superiores niveles de competencia.
 
En cierto modo todo lo expuesto puede resumirse en una idea: ¡volver a empezar!, iniciándolo por un diagnóstico sincero y el propio convencimiento que aquello que un día permitió crear empresas casi de la nada, ahora también es posible previa reconversión, cambiando lo que haga falta. Si hay miedo y/o indecisión a tomar decisiones (de cambio), es preciso clarificar por qué ocurre.
 
Gestionar igual o mejor que los grandes. Esta es la gran ventaja competitiva pendiente desde hace años para muchos pequeños empresarios, necesidad que la crisis ha agudizado porque el futuro depende más de la calidad del trabajo de dirección que en el caso de las grandes corporaciones. De ahí que debamos ser personas muy competitivas.
 
Pero, sobre todo, recuperar la pasión por nuestra empresa, por reconducirla y hacerla mejorar. ¡Hay que tener pasión y querer ser ganadores!. Estos días me han atraído dos referencias: cómo un pastelero, Paco Torreblanca, un alicantino que hace maravillas, ha convertido una pequeña empresa en una referencia nacional innovadora y ejemplar; y, algo que he leído ayer en el diario Expansión, dicho por la Consejera Delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa: «… No hay que esperar a que te resuelvan los problemas»; y «(admira) … a los que son capaces de crear valor de la nada, a los que se superan con ilusión y esfuerzo. Estamos rodeados de personas admirables…»
 
Seguiremos con estos temas, en una nueva serie de artículos, centrándonos en algunas «herramientas estratégicas».
 
¡Buena semana a todas y todos!
 
 
Copyright © 2013 por F. Javier Díaz
Todos los derechos reservados
 
 
 
 
 

Acerca de posecofjdiaz

Igual le Interesa

PREPARAR 2018

A continuación me permito trasladaros un post publicado en este blog hace varios años, y …

10 comentarios

  1. Vicente J Peralta

    Buena reflexión Javier. Son temas en los que hay que pensar cuando un empresario pierde la ilusión por competir.

  2. Muchas gracias, Vicente por tu comentario. Saludos.

  3. Me ha impresionado lo de hacer hacer, y es cierto lo de tener personal eficaz, pues a lo contrario nos cargamos de trabajos que pueden hacer otras personas de la empresa. Y es posible que hayamos perdido pasión pues la crisis nos ha conducido a perder claridad y ánimos. Tendremos que volver a empezar, no en todo y sí en algunos temas.
    Mucha gracias por el artículo.

  4. D.Javier: Ha dado usted en el clavo. Nos quejamos de lo mal que va todo y nos preocupamos poco de ser competitivos. Le echamos la culpa a las grandes compañías y que la gente no tiene dinero, pero usted nos da un enfoque nuevo porque los problemas son para todos y unos estan mejor que otros y será por algo.
    Pedro

  5. Sin lugar a dudas la mision y vision de una empresa son fundamentales para ver el horizonte que tiene por delante una empresa y para anticiparse a los problemas y resolver los que vengan. Muy buen artículo, se puede sacar mucho de el.

    • Andrés, comparto tu comentario. Qué importante es adelantarse a los problemas, señal que en realidad estarán abordándose oportunidades.
      Saludos.

  6. Javier, te felicito, se puede decir mas alto pero no mas claro. Estoy totalmente de acuerdo sin peros con todo el artículo que es muy profundo y amplio de contenido, porque aunque haya temas que sólo mencionas casi superficialmente, son tremendamente complicados y reales: La falta de Objetivos, La Delegación, La pérdida de Ilusión o de Pasión, etc. y lo peor de todo es lo que tú afirmas y yo corroboro y es que nos pasa a mas del 70% de los Pequeños y Medianos Empresarios, de ahí la urgencia de crear una Enfermería para PYMES que seguro que con un pequeño tratamiento médico entre comillas, evite el fallecimiento o desaparición que es lo mismo

    • Muchas gracias, D. José, por el comentario, acertados como siempre. Y, tomo nota para quizás tratar algún tema más en profundidad.
      Saludos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *