El mejor invento de la década

15.01.12
Gracias, queridos amigos, por vuestros comentarios en relación al último blog (Carta a los 3 (+1) Reyes Magos).  A partir de dicha publicación quiero dedicar algunos artículos a intentar profundizar en varios temas que influyen en la capacidad competitiva de muchas pequeñas empresas y comercios, del sector servicios, que están ubicadas en los centros urbanos de las ciudades. Esto lo relacionaremos también, más adelante, con las oportunidades que presenta el turismo y que no se aprovechan (hace días os prometí abordarlo; disculpad el retraso).
 
Me centraré en dos puntos de la “Carta a los Reyes, el 4 (Ser innovadores …); y 9 (No podemos seguir solos …).
 
Precisamente hoy he leído una noticia en “El Diario Montañés” (www.eldiariomontanes.es), referida a la evolución del comercio en la ciudad de Torrelavega. Entre otros temas decía que “según la asociación empresarial Apemecac, han bajado la persiana en los últimos cuatro años 250 establecimientos, la mayoría recién llegados al sector y ubicados en los barrios”. Además, explicaban cómo muchos negocios de estructura familiar están aguantando con enorme esfuerzo la situación actual: es admirable y, en gran parte, confirma el esencial papel que desempeñan las pequeñas empresas y que no tiene precio.
 
De dicha noticia quiero destacar dos conclusiones: las empresas ubicadas en el centro evolucionan mejor;  y que “realizan una gestión austera, eficaz, basada en una trayectoria familiar de varias décadas”. A esto quiero añadir algunas reflexiones, entendiendo que todo lo que se les pueda ayudar  siempre será poco. Me explicaré.
 
Decía Peter Drucker que dirigir un negocio no es solucionar problemas sino aprovechar oportunidades. En el caso que nos ocupa se trataría de  aprovechar al máximo una gran ventaja competitiva: la ubicación en el centro de las ciudades. Y, para lograrlo hay que saber hacerlo “imitando” lo que hacen las grandes cadenas y centros comerciales, generando una oferta articulada y atractiva porque puede no ser suficiente -en muchos casos- con la actuación individual. Para empezar hemos de contemplar nuestro negocio como parte de un todo, orientado a crear una imagen de marca espacial específica: la ciudad-marca.
 
Necesitamos la ciudad-marca, y esta nos necesita a su vez. Incluso diría que un 25 – 30 % de la capacidad de competir de la pequeña empresa urbana depende de ello.
 
La fuerza económica que puede tener una ciudad es inmensa. Para explicarlo, hemos desarrollado en Díaz & Santurtún el concepto estratégico de riqueza urbana: “Capacidad de generar, atraer y retener riqueza (en forma de rentas, ventas y empleo), derivado del atractivo y polarización que ejerce el posicionamiento de la ciudad, en general y en concreto (el centro urbano y su oferta), con gestión determinada)”. La cuestión es cómo una pequeña empresa puede aprovechar esta oportunidad.
 
Durante 2011 las pymes que tienen imagen de marca (como las cadenas de ropa) han evolucionado mejor que el pequeño comercio: la clave es el atractivo que transmiten y cómo son percibidas por el consumidor. De ahí que sea útil analizar qué más debe agregarse a la buena ubicación para aumentar las ventas.  O dicho de otro modo: cómo aprovechar una ubicación envidiable, en un entorno que de forma natural tiende a crear “riqueza” (aunque no todos lo centros urbanos son competitivos: algunos puede que lo fueran y precisen recuperarse).
 
Nunca me ha gustado el término comercio “tradicional” (¿qué quiere decir esto? ¿antiguo? ¿que no ha evolucionado? …), y sí llamarlo urbano (independiente o asociado).  Lo que tiene futuro es el urbano bien ubicado y además integrado (no podemos seguir haciendo solos la guerra por nuestra cuenta) en dos vertientes necesarias: a nivel de negocio, y también en términos espaciales (esto, al menos).  Por ejemplo, si un negocio es atractivo pero no los que tenemos próximos en la misma calle, podemos vernos perjudicados; si la calle es incómoda, lo mismo; si sólo abrimos nosotros los sábados por la tarde, igual. Unir fuerzas ayudará a competir y solucionar muchos problemas.
 
En mi opinión, el formato comercial que tiene más futuro es la ciudad, de ahí la importancia de reinventa el comercio urbano de forma innovadora, con eficacia (no bastan las buenas intenciones) y crear marca. Además, puede augurarse un aumento de la competencia intra-tipos (entre grandes superficies, por ejemplo): los “tiempos” pueden jugar a nuestro favor, pero debemos aprovecharlo.
 
La capacidad de salir adelante de muchos negocios depende de cómo sepamos crear sinergias con la ciudad. De ahí que “el mejor invento” de la década presente puede ser establecer sinergias inteligentes entre ciudad y negocio, comercio y ciudad, como solución.
 
Continuaremos la próxima semana con estos temas. Saludos a todos.
 

Acerca de F.Javier Díaz

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4 comentarios

  1. ¡Cómo me suena este discurso!
    Pero está claro: habrá que seguirlo repitiendo hasta que se vayan transformando en realidad …

  2. Como siempre, acertadisimo el articulo.

  3. Pues no había pensado en la ciudad marca y como puede beneficiarme. Parece interesante y voy a pensarlo.
    Graciasjose m

  4. Nunca nos acostarmos sin conocer algo nuevo. Su enfoque es muy estrategico y se sale de lo habitual. Pero no será fácil. Hay que intentarlo.
    Alfonso

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