Nunca es tarde si la dicha es buena

06.05.12
 
   Aquí estamos de nuevo, tras un pequeño paréntesis. Continuaremos comentando algunas noticias y referencias, relacionadas con la la capacidad de competir.
 
En un artículo anterior intenté reflexionar sobre cómo reducir la enorme incertidumbre existente: “…  ¿Qué pasará en los próximos años? ¿Seguirán bajando las ventas? ¿Habrá nuevos competidores? Incluso, en el caso -por ejemplo- de un Ayuntamiento-, ¿qué servicios podrá prestar si los ingresos disminuyen un 20 %? …”  Planteé la  metodología del análisis de escenarios para reducir las dudas. Recientemente he tenido que abordarlo para revisar un plan estratégico sectorial, y -afortunadamente- en las sesiones de trabajo con diversas personas que también intervinieron, pude comprobar cómo varias de ellas sí tenían una VISIÓN ESTRATÉGICA clara sobre la evolución del sector y los profundos cambios en curso, algunos de los cuales ya se perciben pero otros se apreciarán conforme pase el tiempo. Sin Visión la estrategia está huérfana, se queda en planes operativos que terminan centrándose en el corto plazo, en la superficie y en “apagar fuegos”, sin identificar qué  decisiones estratégicas deben tomarse, necesariamente. Si los cambios en curso en el sector y/o contexto son de gran calado habrá que “mojarse”, incluso romper las “reglas del juego”.  
 
También suele suceder que el don de ser visionario  necesite el complemento de personas con capacidad ejecutiva, para llevar a cabo la “revolución”. Si en una misma persona coinciden ambas cualidades, sencillamente se ha logrado la cuadratura del circulo (muy pocos pueden presumir de ello, y menos en las pymes). En estas empresas muchas veces es precisa una aportación externa de visión (por ejemplo, desde el ámbito sectorial ), confiando que la propia entidad individual sea capaz después de concretar los objetivos y estrategias competitivas precisas.
 
Al respecto, ya hace años (al principio de la crisis), el presidente de Mercadona tomó una serie de decisiones para adecuar la oferta de sus supermercados al previsible nuevo entorno, con precios (y costos, formatos, gama, y proveedores …) más competitivos con un descenso en el importe de la cesta media de compra. Éxito parece que sí han tenido a tenor de la evolución de dicha cadena.
 
Y, quiero resaltar un caso bien reciente (2), con un subtítulo de la noticia muy esclarecedora: “El segundo hombre más rico de España ha abandonado su retiro en un barco para reconducir su firma textil”. Y se exponía lo siguiente, a continuación: “… iba a tener que bajarse del barco y tomar el timón de Mango ante la pérdida de competitividad y la decepcionante evolución de las ventas …”. Se explicaba  cómo era consciente que debía dar “un giro estratégico” a la empresa “ante la persistente crisis económica y la creciente competencia”, detallando el conjunto de decisiones que tomó, muy de fondo como puede suponerse; “… pero la gran sorpresa llegó… al bajar de golpe el precio de todos sus productos un 20 %, acercándose con fuerza a las marcas de bajo coste como Primark, Shana o Lefties, que están robando cuota de mercado…”. Decidió cambiar su posicionamiento tradicional (“marca de precio medio, con una imagen fuerte y diferenciada …”), con modificaciones decididas en su cadena de valor. Fue una consecuencia necesaria tras años de realizar promociones y rebajas potentes que, por lo que puede deducirse, no terminaban de dar resultado. Esencialmente lo que hizo fue reconocer que el modelo de consumo y el perfil del consumidor (nuevos estilos de vida y hábitos de compra y gasto), habían cambiado. Es decir,  reconoció que hay un nuevo paradigma. No es aplicable a todos los casos, pero sí un referente interesante.
 
Tomar decisiones es preciso, y hacerlo a tiempo también: nunca es tarde si la dicha es buena. Ir contra corriente puede ser misión imposible. De ahí la importancia de reconocer los hechos como son.
 
Que tengáis todas y todos una buena semana. Saludos cordiales.
 
 
 
(2) Diario El Mundo, 29.04.12.
 
 
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10 comentarios

  1. En el fondo creo que recomienda actuar y no retrasar las decisiones, cosa que no es fácil. Pero habrá que hacerlo, no es mas remedio.
    Este blog me ha gustado mucho, mucho. Gracias.
    José m.

  2. Estupendo articulo. Tenemos mucho que aprender.
    Pedro

  3. F.Javier, este blog es una constatación de que algo ha cambiado y que hay que cambiar el “chip”, los métodos tradicionales parece ser no dan respuestas satisfactorias a los problemas de hoy. Pero los ejemplos que pones, por ilustrativos y ciertos que sean, son muy complicados, raros y execpciones dignas de imitar. La realidad es mucho mas complicada y me consta que muchísimos lo intentan y no aciertan. Sigo creyendo que la problemática del día a día, que no es ni mas ni menos que la mera “SUPERVIVENCIA”, atrofia al pequeño y mediano empresario y no le deja ver soluciones, por eso estoy convencido de que mas que nunca se necesita la opinión autorizada de un consultor o analista externo y con esa ayuda y buena predisposición empezar a actuar, primeramente analizar la viabilidad y después emprender acciones concretas, unas mucho mas costosas que otras, y algunas quizás imposibles porque exijan inversiones o créditos que de no conseguirse terminan haciendo inviable el proyecto, por desgracia son “Crónica de una muerte anunciada”

  4. Andrés Guerra

    F.Javier coincido contigo en la idea de los escenarios como parte fundamental para ver que es lo que se va a venir. Ante la idea de analizar costos proveedores y decisiones de compras, desde luego lo que habira que hacer es replantear la idea de negocio actual, el modelo existente y tomar recetas que no solo vayan a la supervivencia sino mas alla, es decir, a anticiparse a los cambios a largo plazo tambien.

    Un saludo

    • Tienes, Andrés, mucha razón en tu comentario sobre la necesidad de replantear la idea de negocio. Y, en ciertos casos, debe hacerse sin dilación.
      Saludos.

  5. María Navalón

    Me ha parecido una reflexión muy oportuna para despertar el chip a muchos que creen que podemos seguir haciendo lo mismo a pesar de los cambios que están sucediendo en nuestra sociedad. Perfecto el ejemplo de Mercadona.

    • Muchas gracias, María, por tus comentarios. Efectivamente, el caso que citas es un ejemplo de cómo las decisiones mejor tomarlas antes que después.

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