Quo vadis …? (I)

04.03.12
 
  Esta semana tenía previsto tratar otro tema, pero he vivido una experiencia que me ha impulsado a cambiarlo. Un empresario me ha visitado en demanda de ayuda para su empresa (pyme de 21 trabajadores). Como él mismo reconoció, tendría que haber  venido mucho antes, pero su empeño por salir adelante, el compromiso de su modesto patrimonio, el apoyo familiar (su mujer y tres hijos trabajan con él) y la esperanza (“en algún momento la demanda tiene que empezar a mejorar porque peor no se puede continuar”, me decía), le llevaron a esperar y esperar … Durante estos tres últimos años, su cifra de negocio ha disminuido desde los 2,75 millones de € a 1,55 (cierre de 2011). Enero y febrero ha iniciado un nuevo ejercicio, 2012, con tendencia similar.  Las causas de dicha situación han sido tres y muy relacionadas entre sí: trabajar con insuficiente rentabilidad para sus necesidades (obtuvo sólo un 4,5 %de margen sobre ventas al principio y -6,25 % al final); hacerlo sin generar a la vez unas ventajas competitivas sostenibles, es decir, en este caso sin diferenciación, con productos “commodities”; y tener una dimensión menor del Tamaño Minimo Eficiente (TME) sectorial preciso. Además, después, la caída de la demanda y la escasez de financiación terminaron de hacer crítica la situación.  Dichas circunstancias han sido comunes a un buen número de empresas.
 
Pero, y en esto quiero detenerme, me quedé impresionado por el espíritu de sacrificio del empresario y su determinación para intentar seguir, costara lo que costara. Si esta empresa hubiera corregido a tiempo sus errores estratégicos y hubiera dispuesto de una financiación mínima, sin duda habría salido adelante.
 
Dicha visita me hizo recordar otra del año pasado, que me impactó especialmente. Un pequeño empresario lo había perdido todo, incluso su casa (la puso como aval para un préstamo). 
 
De lo expuesto podemos sacar varias conclusiones: 
 
1) Cuanta más pequeña es una empresa más ayuda necesita. Las AA.PP. y las organizaciones empresariales deberían establecer mecanismos (vuelvo a la importancia de las “antenas”) de apoyo a tiempo. Se habla mucho sobre la importancia de las pymes, pero hay gestores públicos que no terminan de entender su dinámica (les resulta más fácil fijarse en el  “volumen tangible” de las grandes). Las pequeñas forman parte de la “capacidad endógena”de un territorio (su especificidad), y aunque no sean “tecnológicas” hay que centrarse en primer lugar en ellas, mejorándolas.
 
2) Como dije en publicaciones anteriores, muchas veces el problema no es el tamaño sino ser independiente. Hay que inculcar la cultura de la cooperación y las alianzas empresariales. Sinceramente, creo que para muchos no hay otro camino, sobre todo para la empresa familiar.
 
3) Los conceptos de estrategia y ventaja competitiva, aplicados a las pymes. Sin estrategia (y objetivos) el futuro siempre es incierto (con crisis o sin ella).
 
4) La sociedad tiene que valorar y reconocer el papel que desempeñan los empresarios, incluso para mantener muchos puestos de trabajo gracias a su esfuerzo. Habría que trabajar colectivamente  en dicha dirección.
 
Es posible salvar a muchas empresas pequeñas con planes específicos. Además, es necesario porque -espero no ser alarmista- el tsunami destructivo de empresas está siendo tan grande, que se corre el peligro de ver desaparecer un número relevante de dos generaciones de empresarios difíciles de sustituir. ¿Se es consciente de estas situaciones? Aunque (y no es un consuelo), bien es cierto que en los próximos años también habrá oportunidades para emprendedores que podrán “llenar” algunos de los huecos producidos, con otros bríos y enfoques.
 
¿A quién, cómo ayudar y por donde empezar? Esta es la cuestión, en una triple dirección: la propia competitividad empresarial y -en paralelo- estímulos a la demanda, unido a unos criterios selectivos claros. Empezaría por aquellas que decidan abordar cambios de fondo (“ayudar a quienes quieran ayudarse a sí mismas “).
 
Quo vadis, economía basada en pymes…? El futuro nos va en ello, de ahí la urgencia de apuntalar a numerosas empresas que pueden ser viables. Esto y lo anterior intentaremos abordarlo la semana próxima con propuestas concretas, en las que espero incluir las sugerencias que habéis enviado (y os pido sigáis haciéndolo), para complementar la propia experiencia. Saludos a todos.
 
 
Copyright © 2012 por F. Javier Díaz
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14 comentarios

  1. Buen blog aunque deja lo mejor para la semana próxima.
    Muchos saludos.
    José m

  2. F. Javier, creo que has puesto el dedo en la llaga, la realidad es exactamente ésa, aunque parezca exagerada y dramática la contemplo todos los días y puedo confesar que yo mismo la vivo o padezco. ¡ Cuantos empresarios luchan a brazo partido diariamente por sobrevivir, cuantos han terminado por desaparecer, cuantos no sabemos a donde acudir para pedir ayuda, cuantos desconfiamos de las ayudas porque muchísimas veces se nos escapan de nuestras posibilidades y pongo un ejemplo, estoy convencido de que los pequeños tenemos que unirnos para hacer compras conjuntas, mejorar nuestros precios de compra y ser mas competitivos, pero ¿cómo hacerlo? si el resto no está convencido, si hay una deconfianza mutua y el ser competidor es sinónimo de “enemigo”. Divide y vencerás, y desgraciadamente las Pymes estamos muy divididas. Éso de que la “Unión hace la fuerza”, pensamos que para nosotros no es de aplicación, y así nos va.
    Hay que ser prácticos y, en los momentos que vivimos, ser conscientes y reconocer públicamente sin secretismos y falsas apariencias, lo mal que lo estamos pasando, reconocer que sólos nos estamos estrellando, realizando unos esfuerzos exagerados para los resultados obtenidos, que necesitamos la ayuda de alguien mas preparado que nosotros, y con esta humildad y predisposición a hacer lo que alguien mucho mas cualificado y preparado que nosotros nos indiquen, estoy segurísimo y convencidísimo que más de una empresa podrá salvarse y sobrevivir. Necesitamos dejarnos ayudar y que nos ayuden.

    • Comentamos muy acertados, José. Quizás, ahora, impulsados por las circunstancias, muchas empresas empiezan a cambiar “el chip”.
      Saludos cordiales.

  3. Como siempre, un post excelente que irradia generosidad, pero sobretodo, esa luz esclarecedora tan necesaria en estos momentos.
    Un saludo.

  4. Pelusa Palomino

    Muy interesante tu comentario me gustaria, si es fáctible poderlo enviar a mis socias, nosotras tenemos un mail interno si me lo autorizas o me envias el artículo al mail que figura arriba te lo agradecería. un saludo

  5. Conchi Benítez

    Javier te felicito por las publicaciones tan interesantes y acertadas que nos brindas. Estoy de acuerdo con tu reflexión acerca del sunami de las Pymes. Creo que el Ayuntamiento de Santa Lucía se está implicando a fondo para salvar el tejido empresarial del municipio, llevando a cabo una serie de actuaciones de las que me gustaría resaltar dos: “El Plan Director para modernizar la Avda. de Canarias”, donde se van a llevar a cabo una intervención que cambiará de forma significativa la principal arteria comercial del municipio, embelleciendola, peatonalizando parte de ella, implimentandola con otras actividades de dinamización, etc. y por otro lado la realización del Proyecto “Santa Lucía Activa”, donde muchas de las empresas que están pasando dificultades para seguir adelante, van a ser ayudadas, asesoradas y dinamizadas, con formación y tutorización, para que reestructuren, modernicen, reformulen,etc. cambien lo que tengan que cambiar…y sean más competitivas en esta coyuntura económica. Creo que los resultados se veran a corto plazo y seguramente será una experiencia que pueda llevarse a cabo en otros lugares del país.
    Saludos cordiales
    Conchi Benítez

  6. Además de coincidir totalmente con lo manisfestado, me gustaría poner énfasis en el punto 4. Desde muchos sectores de la sociedad se ve a los empresarios como a los enemigos y no es así. Creo firmemente que si España sale algún día de esta situación tan complicada, será gracias a los empresarios, a su compromiso por crear riqueza y puestos de trabajo, a su imaginación e ingenio para salir adelante y a su esfuerzo. Creo que en muchos casos es necesario que ese esfuerzo y compromiso también se vea por parte de los trabajadores- empleados. Y que conste que no soy “empresaria”, aunque les admiro muchísimo.

  7. Es un artículo que refleja la realidad empresarial del momento pero las pymes. Siempre una oferta y una demanda, aun en tiempos de crisis y no dejarse vencer por la inercia depende absolutamente de adaptarse y mirar mas alla lo que puede acontecer

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