La miopía puede corregirse (Quo vadis …?, II)

11.03.12
 
    En el blog anterior (1) me referí a “la urgencia de apuntalar a numerosas empresas que pueden ser viables”. Para lograrlo (cada vez estoy más convencido) es necesario establecer unas nuevas reglas del juego, incluso en el corto plazo “rabioso” donde hace falta visión y AUDACIA para  actuar con eficacia y rapidez. Vayamos por partes.
 
En los últimos años (y más ahora), se está insistiendo mucho en apoyar la creación de nuevas empresas, en especial las de base tecnológica. Esta política, saludable y necesaria, en ocasiones lleva consigo olvidarse de las que “ya están”, las de siempre. Según el INE, en España había 3.250.576 empresas en 2011, de las cuales el 95,20 % son microempresas, es decir con < 10 trabajadores (si sumamos hasta los 49 asalariados, llegamos al 99,2 %), que son precisamente las que conforman la capacidad endógena de un lugar concreto, las que sostienen la trama social y laboral. Estaremos de acuerdo que cualquier política deberá -como mínimo- combinar el apoyo a lo nuevo, pero sobre todo a lo “viejo” para que aumente su capacidad de competir. Por eso me ha parecido tan interesante el comentario que recibimos de un Ayuntamiento de Canarias sobre un programa concreto en dicha dirección (después me he enterado que también están implicados el ITC y otros organismos de dicha región).
 
Un cambio de “modelo productivo” precisa de 10 – 20 años (y nunca 1 – 4), y en las actuales circunstancias la urgencia implica tener que actuar con un horizonte inmediato para lograr que muchas empresas que aún pueden salir adelante reciban la medicina que precisan, sin esperar. Si miramos atrás, a los años recientes (periodo 2007-2011) y deduciendo a partir de datos del INE, el número de empresas ha descendido en 86.081. Además de lo complicado que resulta obtener información completa en España, estoy convencido que las bajas (netas, combinado con las altas) son una cantidad real mayor. ¿Cuantas se podrían haber salvado? ¿Y, cuantas más cerrarán este año pues, ahora, la cuestión es que muchas pymes familiares han ido aguantando y están ya sin fuerzas?.
 
No es fácil combinar acciones a corto y largo plazo a la vez y en paralelo. Pero no hay más remedio, y aunque es muy tentador querer “inventar” y apoyar nuevos sectores e ideas (debe hacerse aunque darán sus frutos dentro de varios años), y resulta menos atractivo abordarlo en actividades tradicionales, para mejorarlas, hay que actuar con inteligencia dando prioridad a taponar la sangría de la destrucción de empleo, pues en esto se traduce (en gran medida) el cierre de tantas pequeñas empresas.  Quizás la cuestión es cómo implementar una política determinada y qué criterios de selección -por la limitación de recursos- debería abordarse.
 
Recuerdo que en el año 2000  elaboramos un informe sobre el futuro del pequeño comercio (ya se hablaba de crisis, aunque era otra: la de ahora es la “de verdad”). Refiriéndonos a 4 CC.AA, observamos que el 25 % de las empresas realizaba una gestión moderna (cadenas, marcas líderes, otros); un 35 % tenían una situación intermedia pero con claras opciones para mejorar su posicionamiento, con medidas concretas; un 10 % lo tendrían más difícil, pero no imposible; y el 30 % restante sería muy complicado que pudieran competir con garantías (deficiente gestión, inadecuada ubicación, escasa cultura empresarial, …). En los años siguientes al citado, se hicieron algunas actualizaciones puntuales, incrementándose el segundo grupo a costa del tercero; pero el cuarto se mantuvo, en términos generales. Ahora, la situación ha cambiado: mucha más incertidumbre que afecta sobre todo a los grupos 2 y 3 al, un 40 – 45 % del total.
 
Sin atreverme a extrapolar dicha información, parcial, sí puede orientarnos en términos cualitativos en dos aspectos: hay un % importante de empresas que pueden salir adelante mientras que -lamentablemente- otra cantidad relevante lo tendrá muy muy difícil, por doloroso que sea.
 
A la hora de apoyar a las pymes, aplicar un criterio de selección resulta decisivo, y tener claro las que pueden ser viables, más. Esto parece obvio, pero la experiencia me dice que no lo es siempre, tendiéndose -como me decía un buen amigo periodista hace años- a coger una regadera y mojar (que no regar en condiciones) a todos o al máximo posible, dispersándose los esfuerzos.
 
El futuro de muchas empresas depende de conseguir una financiación entre 300.000 – 1.000.000 de €. En estos momentos, algunas cobrarán atrasos y otras (la mayoría) continuarán necesitando recursos. El problema es que lo necesitan ahora, ya, este año, 2012. Y, al final, la gran cuestión es como podría establecerse un instrumento público – privado, para compartir riesgos. Esta semana que acaba revisé, por un motivo concreto, una reunión que celebré en 2010 con un grupo de concesionarios de automóviles preocupados por su situación, y con la finalidad de estudiar una propuesta para las AA.PP., consistente en una rebaja del impuesto de circulación. Pondré un ejemplo (el original modificado): 500.000 coches x 25.000 € = 12.500 m€ (recaudación fiscal: unos 3.500 m€); mantenimiento de “x miles” de puestos de trabajo que ahorrarían “y” millones en subsidios, … Al final la clave es el balance resultante. A varios nos “salían los números”, pero podíamos estar equivocados y quizás por eso no pudo realizarse (¿o quisimos ser “demasiado” audaces?).
 
Decía Einstein (no es textual) que en épocas de crisis no se puede seguir haciendo lo mismo y de la misma manera.  Podría aplicarse a un empresario, una Comunidad Autónoma, una organización empresarial, …, pero no terminamos de hacerlo y/o vamos muy lentos, o quizás con el tiempo y la edad nos haya aumentado la miopía, trastorno visual que hoy puede corregirse (incluso en el caso de los “líderes”), refiriéndonos a las pymes.
 
Acabo de darme cuenta que me he extendido mucho más de lo que tenía previsto. Tendré que acabar esta serie de artículos (Quo Vadis …?) la semana próxima. Espero me disculpéis. Saludos a todos.
 
(1) https://www.podemossercompetitivos.com/2012/03/quo-vadis-i/
 
 
Copyright © 2012 por F. Javier Díaz
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13 comentarios

  1. Soy muy pesimista sobre medidas de choque a corto aparte de cobrar deudas. Pero, no perdamos la esperanza. Me gustó su articulo.
    Saludos José m

  2. Bien, bien. Ha dado en el clavo: hace falta audacia para asumir riesgos. No sé, pero no veo a nuestros representantes por la labor porque, realmente ¿confían en las pequeñas empresas o sólo en las grandes?
    Muchas gracias de nuevo.
    Pedro

    • Entre todos hay que dar un fuerte empujón para conseguir que las pequeñas empresas sean la clave: nos jugamos mucho.
      Saludos cordiales.

  3. Efectivamente, las empresas pequeñas son realmente las que aportan riqueza y empleo.

    Saludos,

  4. Hola, precisamente para apoyar a estas pequeñas y medianas empresas se supone que debe diseñarse la política industrial de una región. Uno de los instrumentos que existen para ayudar a mejorar la competitividad de las empresas son los clusters. Tal y como comentaba alguien ayer. Hay que unirse para poder ser más competitivos. El problema es que muchas regiones no tienen claro qué iniciativas valen la pena apoyar. No es fácil, ¿apoyas un sector moribundo para que siga subsistiendo a base de transfusiones constantes sin posibilidad de recuperación real, o apoyas a sectores pujantes o que pueden restructurarse y volverse competitivos con las políticas adecuadas y por lo tanto, lleguen a ser independientes de cualquier tipo de ayuda?
    Sigue con tu serie, muy interesante. Saludos,

  5. Sin lugar a dudas el miedo y la incertidumbre por la crisis sigue afectando a ver mas alla del horizonte. Nos enfrentamos a una nueva realidad economica y se necesitan mas empujes y una administración mas ágil

    • Con lo que dices y un poco de optimismo veremos los problemas con esperanza de solución. Saldremos de esta, poco a poco.
      Saludos cordiales.

  6. Thank you very much!

  7. Por reiterativo que sea, estoy totalmente de acuerdo, pero también he de confesar que empiezo a cansarme, empiezo a dudar de mí mismo pues sin ser un “iluminado” empiezo a darme cuenta que todo el mundo ve los problemas y las posibles soluciones con una clarividencia espantosa que no admiten argumentos en contra, y sin embargo no se habilitan soluciones, y paso a concretar: Todo el mundo está de acuerdo que el principal problema de nuestra España actual está en el “PARO”. Igualmente se está de acuerdo de que el 90% del empleo radica en la Pequeña y Mediana Empresa. Luego la solución para no seguir incrementando el “Paro” y empezar a crear empleo pasa NECESARIAMENTE POR UN APOYO DECIDIDO Y CONCRETO A LA PEQUEÑA Y MEDIANA EMPRESA. Pues bien, esto que parece de “perogrullo y evidente”, y que además está reconocido en todos los programas electorales de cualquier Partido Político sea del signo que sea. ¿ES TAN DIFICIL DE COCRETAR Y PONERLO EN PRACTICA?. Sinceramente creo que NO. Al revés creo que se malgastan esfuerzos y dinero por no tener las cosas claras y empezar a tomar medidas concretas y efectivas. ¿Hay que ser un Premio Nóbel de Economía para descubrir que la falta de liquidez ha promovido, está promoviendo y promoverá el cierre de muchísimas pequeñas y medianas empresas? ¿Qué cantidad de créditos I.C.O. creados para financiar a las P.y M.E. han llegado a ellas?. No descubro nada, hoy las estadísticas están muy perfeccionadas, opino que no hay que hacer encuestas de nada, y que con los datos que tenemos y que podemos obtener estamos sobrados para hacer cualquier estudio serio.
    Yo lucho por gestionar mejor los escasos recursos económicos, partidario de tomar medidas concretas y prácticas, experimentos con gaseosas, y así propongo que se ayude a hacer un análisis objetivo y concreto por profesionales cualificados de las empresas que estén en dificultades y voluntariamente se presten a ser objeto de es análisis, y estoy convencido de que muchísimas mejorarán sin necesidad de grandes inversiones, otras necesitarán la consecución de un crédito, pero con la garantía del éxito prescrito por ese análisis profesional al que me refería. ¿no valdría la pena facilitar ése crédito?, y otras por fin están llamadas a desaparecer o a cambiar de actividad.
    En definitiva no sería mucho mas eficaz lo que he propuesto, que gastar dinero en crear emprendedores nuevos, nuevas empresas que no sabemos su futuro, antes al contrario, experimentamos que las nuevas que abren duran poquísimo tiempo por desgracia. ¿Por qué tanto esfuerzo para captar nuevos clientes y crear nuevas empresas y tan poco para MANTENER LAS QUE TENEMOS y fidelizar a nuestros clientes evitando se vayan a la competencia?

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